
El flaco entra con una carretilla repleta de naranjas. Entra con paso firme y frente mirando al horizonte. Apoya con fuerza la carretilla en medio de la sala. El ruido asusta al alto que lo mira desconcertado. Lo busca el asombro. El flaco se da vuelta y recita enérgico. El alto se contagia y gritan para rabiar la carne.
Flaco: Anuncian una ausencia de demencia.
Alto: Fermenta lo manso en la calle.
Flaco: Genera comunidades clandestinas.
Alto: Ejércitos de espíritus con sed.
Flaco: Se reconocen por la mirada.
Alto: Se esperan indiferentes.
Flaco: Saben que alguien está por llamarlos.
Alto: Presienten la hora de despertar.
Flaco: Intuyen en la miseria.
Alto: Inventan en la imaginación.
Flaco: Creen que divagan en delirios.
Alto: No saben que el otro comparte.
Flaco: No saben cuantos que somos.
Alto: Tienen miedo de creer.
Flaco: Todavía hablan en vos baja.
Alto: Sienten vergüenza de gritar.
Flaco: Ya no vuelan.
Alto: Ya no ríen porque sí.
Flaco: Casi piensan en resignaciones.
Alto: Derrotados por la elegancia.
Flaco: Desanimados por el tamaño.
Alto: Desconfían de sus sueños.
Flaco: Comamos naranjas.
Alto: Veladores sembrados en tierras tomadas. Ocupaciones clandestinas de espacios para la insurgencia. Generación de corrientes punzantes de cintas y rollos guardados en cajas de piezas marrones con multas de liebre y fiebre por baile.
Flaco: Comamos naranjas.
Alto: Millones de naranjas. Toneladas de naranjas.
Flaco: Naranjas azules
Alto: Naranjas como bombas. Naranjear los palacios. Naranjear a los jueces. Naranjear al poder. Quiero sentir olor a cítricos en las calles. Quiero cascaras en las plazas. Semillas en los estacionamientos. Gajos en las iglesias.
Flaco: Empezamos con una carreta. Seguiremos con la organización de un movimiento anónimo de sublevación. Teñiremos las calles. Será naranja.
Alto: Pero antes comamos.
Flaco: El verdulero quiere matar a mis muertos y violar a tus tías. Dice que en cuanto nos cruce afuera de este dignísimo hogar al que el desgraciado llamo madriguera, búnker y aguantadero nos va a abrir con un cuchillo. Insistió mucho en que te cuente que va a conseguir uno de carnicero. Quiere empezar por los tobillos. Un golpe seco y penetrante. Sin ceder en la presión subir por la pantorrilla hasta cortarnos los tendones para que tengamos que vivir arrodillas y que todo mundo sepa que nunca lograremos el perdón del cielo.
Alto: ¿Dijo cielo?
Flaco: Dijo que no lo iba a olvidar, pero es casi lo mismo. El tema es que me corrió. Muy poco de hecho. Un trote. Pero fue indignante. Hacerme correr cuando sabía que tenía la carreta bien cargada. No sé a donde vamos a parar.
Alto: Quiero las paredes llenas de medias caras. De esas que tienen algodón. Todas por la mitad. Todas de color naranja. Quiero cejas. Quiero narices. Quiero bocas y labios. Quiero que las orejas dejen de existir.
Flaco: Un mundo de sordos. Un mundo de sombras. Un mundo que debe despertar.
Alto: Un mundo inmundo inundado por el jugo de naranja.
Flaco: Un mundo sin verduleros.
Alto: Un lugar donde a veces los cauces de los ríos desborden los picos de las montañas. Un lugar en donde el verano se extinga. Una frase en donde las palabras no existan.
Flaco: Quiero sentarme y descansar.
Alto: Las injusticias me ponen muy nervioso.
Flaco: Quiero hacer una reforma agraria. Hay que tomar los campos y llenarlos de naranjas. Usemos sus tierras para producir bombas de color.
Alto: ¿Se pueden comer también?
Flaco: En contra de todo lo que existe.
Alto: A favor de todo lo todavía no existe.
Flaco: Movimiento.
Alto: Circularidad.
Flaco: Una naranja circular.
Alto: Un tiempo naranja.
Flaco: Un mundo mejor.
Alto: Un mundo sin hambre.
Flaco: Y sin verduleros.
Alto: Y sin orejas.
Flaco: Comamos.
Altos: Quiero una naranja.
Flaco: No tengo.
El flaco vuelve a donde está la carretilla llena de naranja. La agarra con odio y la tira. Las naranjas desaparecen. Nadie piensa en comida. Solamente ven medias caras.
Alto: Fermenta lo manso en la calle.
Flaco: Genera comunidades clandestinas.
Alto: Ejércitos de espíritus con sed.
Flaco: Se reconocen por la mirada.
Alto: Se esperan indiferentes.
Flaco: Saben que alguien está por llamarlos.
Alto: Presienten la hora de despertar.
Flaco: Intuyen en la miseria.
Alto: Inventan en la imaginación.
Flaco: Creen que divagan en delirios.
Alto: No saben que el otro comparte.
Flaco: No saben cuantos que somos.
Alto: Tienen miedo de creer.
Flaco: Todavía hablan en vos baja.
Alto: Sienten vergüenza de gritar.
Flaco: Ya no vuelan.
Alto: Ya no ríen porque sí.
Flaco: Casi piensan en resignaciones.
Alto: Derrotados por la elegancia.
Flaco: Desanimados por el tamaño.
Alto: Desconfían de sus sueños.
Flaco: Comamos naranjas.
Alto: Veladores sembrados en tierras tomadas. Ocupaciones clandestinas de espacios para la insurgencia. Generación de corrientes punzantes de cintas y rollos guardados en cajas de piezas marrones con multas de liebre y fiebre por baile.
Flaco: Comamos naranjas.
Alto: Millones de naranjas. Toneladas de naranjas.
Flaco: Naranjas azules
Alto: Naranjas como bombas. Naranjear los palacios. Naranjear a los jueces. Naranjear al poder. Quiero sentir olor a cítricos en las calles. Quiero cascaras en las plazas. Semillas en los estacionamientos. Gajos en las iglesias.
Flaco: Empezamos con una carreta. Seguiremos con la organización de un movimiento anónimo de sublevación. Teñiremos las calles. Será naranja.
Alto: Pero antes comamos.
Flaco: El verdulero quiere matar a mis muertos y violar a tus tías. Dice que en cuanto nos cruce afuera de este dignísimo hogar al que el desgraciado llamo madriguera, búnker y aguantadero nos va a abrir con un cuchillo. Insistió mucho en que te cuente que va a conseguir uno de carnicero. Quiere empezar por los tobillos. Un golpe seco y penetrante. Sin ceder en la presión subir por la pantorrilla hasta cortarnos los tendones para que tengamos que vivir arrodillas y que todo mundo sepa que nunca lograremos el perdón del cielo.
Alto: ¿Dijo cielo?
Flaco: Dijo que no lo iba a olvidar, pero es casi lo mismo. El tema es que me corrió. Muy poco de hecho. Un trote. Pero fue indignante. Hacerme correr cuando sabía que tenía la carreta bien cargada. No sé a donde vamos a parar.
Alto: Quiero las paredes llenas de medias caras. De esas que tienen algodón. Todas por la mitad. Todas de color naranja. Quiero cejas. Quiero narices. Quiero bocas y labios. Quiero que las orejas dejen de existir.
Flaco: Un mundo de sordos. Un mundo de sombras. Un mundo que debe despertar.
Alto: Un mundo inmundo inundado por el jugo de naranja.
Flaco: Un mundo sin verduleros.
Alto: Un lugar donde a veces los cauces de los ríos desborden los picos de las montañas. Un lugar en donde el verano se extinga. Una frase en donde las palabras no existan.
Flaco: Quiero sentarme y descansar.
Alto: Las injusticias me ponen muy nervioso.
Flaco: Quiero hacer una reforma agraria. Hay que tomar los campos y llenarlos de naranjas. Usemos sus tierras para producir bombas de color.
Alto: ¿Se pueden comer también?
Flaco: En contra de todo lo que existe.
Alto: A favor de todo lo todavía no existe.
Flaco: Movimiento.
Alto: Circularidad.
Flaco: Una naranja circular.
Alto: Un tiempo naranja.
Flaco: Un mundo mejor.
Alto: Un mundo sin hambre.
Flaco: Y sin verduleros.
Alto: Y sin orejas.
Flaco: Comamos.
Altos: Quiero una naranja.
Flaco: No tengo.
El flaco vuelve a donde está la carretilla llena de naranja. La agarra con odio y la tira. Las naranjas desaparecen. Nadie piensa en comida. Solamente ven medias caras.
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