jueves, 31 de julio de 2008

Veinte


Existe un gran cilindro. Sube hasta el infinito, termina en el mismo lugar que empieza, no es un círculo sino una columna. Este cilindro es un vacío en el medio del universo. Dentro de él nada existe, pero desde su interior se puede llegar hasta todo lugar existente y aun no existen también. Con la primer mirada podemos ver que las paredes del cilindro son lisas, con la segunda mirada podemos apreciar que en gran parte de sus paredes existen puertas ocultas. Con la tercer mirada podemos descubrir que hay ventanas que no permiten ver a través de ellas. En la cuarta mirada podemos descubrir que todo el cilindro esta cubierto por puertas y ventanas, pero ni en la quinta ni en la sexta mirada podemos descubrir que hay detrás de estos portales. Esta es la historia de la séptima mirada.

Una puerta se abre, es una puerta marrón de una madera muy gruesa, dice algo en un lenguaje intraducible y todo comienza. Entonces es el turno de una ventana, el segundo portal se abre, queda abierto y en silencio. Esta ventana quedará abierta hasta el final de la conversación.

Numero tres, una puerta verde color pasto se abre. De su interior sale una voz que habla muy pausada, - multipersonalidad, incapacidad de jerarquizar identidades-. La puerta queda abierta callada. Un silencio atraviesa el cilindro entero y vuelve a la puerta verde color pasto que dice entonces – mil identidades son al mismo tiempo, para evitar el poder en el actuar hay que empezar por evitar la dominación de los fragmentos que nos componen- la puerta se cierra. Desaparece del cilindro.

Numero cuatro, otra puerta, muy oscura tiene en su marco un timbre que suena y suena. El ring retumba en el cilindro. La puerta permanece cerrada. El timbre suena hasta que ensordece a los sordos muros del cilindro. La puerta permanece cerrada.

Numero cinco, una ventana deja entrar el frío en el cilindro. El ring para. La ventana habla y dice – una señora muy mayor esta cruzando la calle. Un señor en bicicleta no la ve, para no pisarla dobla bruscamente y se cae, se lastima mucho, la señora sigue intacta. La señora sigue con su paso sin inmutarse, sigue cruzando la calle. Pasa otra bicicleta, el que la maneja es un padre, lleva a su hijo atrás, tampoco ve a la señora. El padre sabe que si esquiva a la señora perderá el equilibrio y lastimara a su hijo, sabe que si la choca lastimara a la señora y también perderá el equilibrio y lastimara a su hijo.- la ventana se cierra, antes devuelve el frío que se siente más cómodo dentro de la puerta.

Numero seis, una ventana se abre. La ventana es gigante, es tan grande que no se puede ver donde termina. Al abrirse succiona el vacío del cilindro a su interior. La ventana habla, dice –AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA- la ventana gigante se cierra y desaparece.

Numero siete, una puerta muy pequeña y de cartón se abre y dice – la fusión de historias consiste en captar de un texto el sentido dominante y desecharlo, continúa cuando se encuentra un sentido latente y se lo utiliza cambiando la realidad del texto en cuestión. La comunicación se rompe cuando se interpela un sentido latente porque se desarticula el espacio de intersubjetividad entre los hablantes. Habla el que dice al hablar, habla el que escucha al comprender. Si la convención no se respeta el sentido impuesto al mensaje se revela revitalizando las potencias expresivas del texto, el dialogo muere. La fusión de historias debe intentar destruir la comunicación- la puerta de cartón se cierra, pero espera una respuesta.

Numero ocho, una ventana se abre. Queda en silencio una existencia entera. Antes de morir dice – hay una mesa, en ella hay un pimentero, en ella no hay un salero, la imagen es clara pero inexistente- la ventana muere.

Numero nueve, otra ventana se abre. Es una ventana que esta triste y dice – exijo una muerte, una tragedia es necesaria- la ventana permanece abierta y en silencio. Un segundo más tarde sale de ella una enormidad de agua que inunda el cilindro.

Numero diez, una puerta muy trabajadora absorbe toda el agua y dice – blup-

Numero once, una puerta se abre y reclama –no quiero ser la puerta numero once, me gustan los números pares. Además quiero ser una ventana, sino no hablo-

Numero doce, la puerta anterior que ahora es una ventana dice – es necesaria una tragedia, si encontramos un final podremos imponer la necesidad de generar un sentido sobre lo dicho, generaremos la falsa identidad que supondrá la negación del sentido.- la puerta, perdón, la ventana se cierra.

Numero doce, una ventana que parece puerta pero que en realidad es una rajadura en la pared del cilindro dice que quiere hablar, como nadie se opone, dice – cuando es de noche y todo esta en silencio tengo insomnio – entonces se transforma en una puerta, pero que parece una ventana, pero sin dejar de ser una rajadura en la pared del cilindro.

Numero trece, de color amarillo, puerta y ventana a la vez. Se abre por la mitad, se abre sin dejar de estar cerrada, y habla sin dejar de estar callada. Dice – el vació recrea el absurdo de la comunicación-. No podemos decir que se cierra porque nunca estuvo abierta.

Numero catorce, una puerta se cierra. El momento exacto en el que se abrió es una incógnita.

Numero cuatrocientos cuarenta y cuatro. Una puerta de una madera irrompible se abre y decreta que las puertas y ventanas comprendidas entre el numero quince y el numero cuatrocientos cuarenta y tres jamás existieron y que por ende no han dicho palabra alguna jamás.

Numero cuatrocientos cuarenta y cinco, una ventana se abre y dice – no soy de color marrón ni de madera- después de eso todas las ventanas y puertas se abren a la vez en sonora señal de festejo por el comentario. Se escuchan muchos sonidos, todos indescriptibles. La ventana se cierra emocionada.

Numero cuatrocientos cuarenta y seis, una puerta se abre y dice – no es la lavandina sino el ímpetu con el que se pasa el trapo lo que desinfecta- la ventana se cierra sin pena ni gloria.

Otra puerta se abre, sin número esta, es de hierro y esta oxidada, dice – démosle un final y creerán que existe un sentido. Deberá ser trágico. Violentamente convenceremos al público sobre la existencia de una trama inexistente.- la puerta sin número se cierra. Un vacío recorre el cilindro.

Una ventana se abre, es violeta, es roja y no tiene ningún color, dice – la literatura es la forma de la realidad.- la ventana quiere quedarse abierta, pero la cierran.

Numero cuatrocientos cuarenta y seis, una puerta gris y de chapa dice – una vez un tipo muy alto trato de pasar por mi interior pero se golpeo la frente con el marco. Retrocedió, volvió a tratar pero se volvió a golpear. Le dije que se agache, que así podría entrar, me contesto que no pensaba ni agacharse ni dejar de intentar entrar. La puerta gris de chapa llora y se cierra.

Numero cuatrocientos cuarenta y siete, una ventana chiquita, grande y mediana se abre, desde su interior sale una voz que dice – por decisión unánime de mi voluntad habrá un final.- Se cierra algo más que una puerta o una ventana, se cierra un cuento.

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