jueves, 31 de julio de 2008

Veintiuno


Quedó una puerta inmensa, era de madera y se mostraba decorada por ornamentos y figuras de círculos que se repetían. La puerta me conocía, de hecho me estaba esperando. Vengo de muy lejos, viajé cuatrocientos cuarenta y siete meses seguidos hasta encontrarla. Doy vuelta la cabeza, veo que no puedo ver, miro para adelante, veo que solo puedo ver una puerta. Me rasco los ojos, me rasco las manos, me rascó los pies y la ingle. Me rascó con uñas largas y con uñas cortas, por fin logró sacarme toda la piel, sus uñas guardan como mugre los restos de mi sangre.

Le pego y no contesta. Me siento en el umbral esperando a que se abra. Esta puerta te estuvo esperando, estaba acá desde que vos pensaste que existía. Naciste para cruzarla y por eso tardaste tanto tiempo en encontrarla. La puerta me rechaza, se escapa, se va lejos dejándome ciego. Antes tenía piernas muy cortas y tardaba mucho, ahora fue un solo paso y recorrer kilómetros enteros. Persigo la puerta y la encuentro. Dice estar triste porque no la quiero. Mis manos se alargaron hasta alcanzarla, mi brazo estiro hasta que se romperse. La puerta se abre pero no me deja pasar, dice que esta muy ocupada para atenderme.

Trato de dar un paso pero mi pie no me hace caso, se queda en el piso, mi pierna ya no tiene pie. Obstáculo más obstáculo se me niega el final prometido, la puerta fue construida sólo para que yo la atraviese, pero se niega a recibirme. Será tragedia dijeron, pero para eso tengo que pasar y la puerta que no y no.

El día de mi nacimiento los mensis empezaron su trabajo. Del otro lado estaría el último de los secretos, la ultima decisión, así esta escrito. La puerta no entra en razones. La consumación de mi muerte debería ocurrir al revés le explico, yo debería llegar desconcertado, vos deberías tener todas las respuestas, deberías explicarme que es inevitable. No es posible que no me dejes pasar, no es posible que yo tenga que convencerte. El cuento no desea la tragedia, atenta contra la historia y se revela. La puerta insiste en que no hay nadie, que vuelva otro día.

Se supone que hay una tensión, se supone que la tragedia es el resultado de esa tensión, pero con puertas tan obstinadas no se puede. Entonces vuelve a insistir y trata de convencerme, no hay nadie, están todos muy ocupados. Pero así evidencias la muerte como irreversible, se supone que es el resultado de una tensión, se supone que yo llego con dudas y vos me mostrás lo que yo tenía que ver. Yo tendría que venir acá estoico, resuelto a reafirmar mis convicciones, pero si tengo que convencerte de que me dejes pasar se va a notar que en toda tragedia el final esta arreglado, que la muerte estaba pactada. Con esa terquedad, pero la decisión existe, la tragedia fue decidida ¿Qué importa donde ubiquemos la decisión?

Una ventana se abre, me chista y me dice que por ella puedo entrar. Gracias ventana, gracias realmente, vos si que me entendés. Nonono, espera un poquito, vos tenés que venir con dudas acá, acordate que vos venís por esa tensión, tenés una desgarradora angustia que te hace venir hasta acá, no hay decisión, vos venís porque no podes más que aceptar que la decisión sobre tu muerte es parte de tu vida. Ves puerta, la ventana tiene razón, el problema es que sos muy chica ventana, parece que todos me estuviesen cargando. No hice un viaje tan largo para que me traten así. No quepo en una ventana tan chiquita.

La ventana le pregunta a la puerta porque no me deja pasar. Es muy simple contesta, creo que hay decisión en la tragedia, creo que siempre tiene que existir alguien que pueda no morir pero que crea que la muerte es una alternativa. No alcanza sino. Pensalo así ventana, viene este, estoico o resignado da lo mismo, yo lo dejo pasar y listo. No tiene pendiente. Tiene que existir esa decisión coherente que quiera la vida pero que así y todo la rechace. Bueno, acá la tenés. Una puerta que fue hecha para el final prometido, una puerta que tiene que ser cruzada, así esta escrito. Bueno, podés cruzar la puerta, pero del otro lado no esta la tragedia. Claro que podes elegir la ventana, en la ventana vas a encontrar lo que querés, pero la ventana no es para vos, fue agregada, vos sabes que buscabas una puerta.

Estas muy equivocada puerta, se supone que la tención se desarrolla a lo largo de la historia, se supone que, producto de esa tensión, yo termino cruzándote, hay circunstancias que se despliegan y necesitan una tragedia. Pero si lo ponés de esa manera evidencias que en las tragedias el final existe antes que el principio, evidencias que hay decisión, que cuando se escribe una tragedia ya existe una decisión del autor, así no tiene gracia. Tiene que ser inevitable pero inesperado, tiene que ser en vos baja, sin suspenso pero con dramatismo.

La puerta lo medita seriamente, entonces se abre. Adentro vas a encontrar lo que ya esta escrito para vos.

No hay comentarios: